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Historia

Época Prehispánica

Su historia comienza por los años 400 o 500 a.c., cuando los olmecas-xicalancas arriban al valle de Nativitas, fundando Yancuictlalpan, Huapalco, Mixco, Xiloxochitla, y Cacaxtla. Al fundar Yancuictlalpan, hoy Santa María Nativitas, los olmecas-xicalancas fundan el barrio de Santa Apolonia Teacalco. Es evidente, es que los fundadores de Santa Apolonia Teacalco llegan a Tlaxcala en el momento de mayor apogeo cultural de Teotihuacán y Cholula.

La antigua población de Santa Apolonia Teacalco se ubica un poco más al norte de la actual, habiéndose conocido el lugar como Yehcaquiscatitlán por ser un sitio donde se sembró el algodón. Los arqueólogos han encontrado en el lugar numerosos tiestos y puntas de proyectil confeccionadas en obsidiana, comentan además que los pobladores le rendían culto a la serpiente por considerarla la representación de la fecundidad de la naturaleza. La deidad estaba representada por una serpiente hembra que llamaron cihuacoatl.

Los sistemas de cultivo usados por los campesinos de Santa Apolonia Teacalco, fueron aquellos que estaban vigentes en Tlaxcala desde la cultura Tezoquipan (300 a.c a 100 d.c.). Las técnicas de irrigación y de cultivos de humedad mediante la construcción de chinampas y camellones, fueron ampliamente usadas en una región donde abundaba el agua. La cerámica fabricada por los alfareros de Santa Apolonia Teacalco fue la misma que se usó en Cacaxtla, clasificándola por su color en monocroma y bicroma. La primera fue café en varios tonos, o bien negra o naranja. La bicroma combinó el color rojo sobre café o rojo sobre bayo.

La decoración fue incisa, delimitada con colores y en menor proporción raspada. Las formas más usadas consistieron en cajetes, comales, ollas, jarros, vasos, malacates o pesos de huso para hilar, collares, pendientes y orejeras. Los malacates fueron decorados con diseños a base de grecas escalonadas y curvas.

Es probable que durante esa fase, Nativitas y Santa Apolonia Teacalco hayan perdido importancia o sufrido un agudo proceso de despoblamiento. La hipótesis anterior se sustenta en que Santa Apolonia Teacalco aparece en los padrones del siglo XVI como una población tributaria perteneciente al tercer tequitl, con cabecera de segundo orden en San Nicolás Panotla, pero con cabecera principal en el señorío de Quiahuixtlán. Los enfrentamientos bélicos entre los ejércitos tlaxcalteca y español, ocurrieron en un escenario distante de Santa Apolonia Teacalco. Pero es factible que pobladores de la misma, hayan participado en los contingentes del señorío de Tepeyanco durante las batallas de Tecuatzingo y Tzompantepec, así como en las incursiones a Cholula, Tenochtitlán y la toma final de ésta ciudad.

La Colonia.- Santa Apolonia Teacalco que había quedado sujeta a la cabecera de segundo orden de Panotla, como se ha visto en los padrones del siglo XVI, vuelve a estar sujeta a Santa María Nativitas, cuando el Cabildo de la ciudad de Tlaxcala queda plenamente constituido y la Provincia es dividida en tenientazgos, siendo uno de ellos el de Nativitas.

En el caso concreto de Santa Apolonia Teacalco, fue la compra-venta de tierras lo que permitió el surgimiento de las primeras estancias españolas, que a lo largo de los siglos XVII y XVIII se irían transformado en pujantes haciendas. La hacienda de Santa Elena para esta época ya había cambiado de dueño, pues fue su nuevo propietario don Diego Becerra quien pagó los 40 pesos por concepto de composición. Por su parte don José Ruíz, nuevo dueño de la hacienda de San Antonio pagó 70 pesos por el mismo concepto. También aparece entre los contribuyentes el dueño del rancho de Santa Apolonia, don Miguel Cristóbal de Rosas, quien también contribuyó con 12 pesos de composición.

La hacienda introdujo entre los campesinos de Tlaxcala y de Santa Apolonia Teacalco el arado de reja, la luz, el asadón, la barreta y el pico, además del ganado mayor como animal de labranza y de carga. Al principio las haciendas no tenían una especialidad determinada, sino más bien eran mixtas, cultivaban granos como cebada, trigo y maíz, al mismo tiempo que criaban algunas especies de ganado menor, tales como ovejas, cabras o cerdos, y explotaban los bosques cercanos extrayendo madera. También cultivaban y explotaban el maguey para la obtención del pulque. Las haciendas del valle de Nativitas, entre ellas las de Santa Apolonia Teacalco, tenían un valor más elevado que las de Huamantla, Tlaxco y Chiautempan, a pesar de que aquellas eran menos extensas, debido a que sus tierras eran más fértiles.

Al igual que la agricultura prehispánica, la de las haciendas requirió mano de obra indígena que garantizará el éxito de las mismas. Los indígenas que habían sido despojados de sus tierras o que las habían vendido, no tuvieron más alternativa que la de emplearse en las haciendas. Los hacendados para asegurar una determinada mano de obra de planta recurrían al sistema de endeudamiento para reclutar a sus trabajadores, con lo cual se ligaban de por vida a la misma.

Estos trabajadores de planta perdían su condición de indios libres para transformarse en gañanes, mismos que habitaban el espacio de la hacienda denominado calpanería. Además de los gañanes, la hacienda contrataba de manera temporal a indios libres de los pueblos, para que ejecutaran faenas especiales. A estos últimos se les llamaba tlaquehuales.

El pago a los gañanes era en especie y en dinero: en el siglo XVIII un gañan casado recibía de 1.5 a 2 reales por día de labor o tarea. Los tlaquehuales de las haciendas de Santa Elena y San Antonio, provenían de Santa Apolonia Teacalco. Para sus habitantes, las haciendas eran la única oportunidad de ganar dinero, pero para las haciendas significaban un ahorro de salarios y de repartición de maíz en las temporadas de menor trabajo. Las haciendas no contaban con mano de obra especializada en los oficios, recurriendo a los habitantes de Santa Apolonia Teacalco para la trasquila de ganado ovino, la castración del ganado de ceba, de la construcción de caleras, ladrilleras, así como para trabajos de carpintería y de forja, etc.

La vida seguía su monotonía sin que nada alterara el ritmo de Santa Apolonia Teacalco y sus haciendas, hasta que llegó a la Nueva España José de Galvez en calidad de visitador general del rey Carlos III. José de Gálvez estuvo en la Nueva España de 1765 a 1771, con el propósito de incrementar las rentas de la real hacienda. En su diagnóstico recomendó sustituir la vieja administración colonial por una nueva burocracia comprometida con los intereses de la Corona.

La Reforma.- Esta reconstrucción se ve interrumpida por la guerra de intervención francesa. La municipalidad de Nativitas y Santa Apolonia Teacalco, fueron escenario de las primeras derrotas del ejército conservador dirigido por Leonardo Márquez, a manos del zacatecano González Ortega, general en jefe del Ejército de Oriente en los primeros meses de la guerra. Santa Apolonia Teacalco y demás poblaciones de Tlaxcala, aportaron contingentes para que se incorporaran a las fuerzas liberales, hasta desterrar del territorio nacional el último soldado invasor. Finalmente, fueron fusilados en el cerro de las Campanas de Querétaro los traidores a México, encabezados por Maximiliano de Habsburgo.

El Porfiriato.- Para el valle de Nativitas y para Santa Apolonia Teacalco en particular, tendría más importancia el Ferrocarril Interoceánico. Los hacendados le propusieron al gobernador Próspero Cahuantzi gestionar ante el presidente Porfirio Díaz, que la línea férrea pasara por las haciendas del valle. No tuvieron éxito sus gestiones, por lo que tuvieron que financiar su propia línea, para operar la que se conocería como El Ferrocarril Agrícola del Valle de Nativitas.

El ferrocarril partía de la hacienda de los Reyes, seguía por Santa Agueda, Santa Ana Portales, Santo Tomás, San Antonio, en Santa Apolonia Teacalco, y continuaba por la de Santa Clara, hasta llegar a la estación de Analco del Ferrocarril Interoceánico. La empresa Ferrocarril Agrícola del Valle de Nativitas, realizó hasta tres corridas diarias: a las 8 de la mañana, a las 2 y a las 5 de la tarde, comunicando a la región con las ciudades de Puebla y México.

Santa Apolonia Teacalco y los demás pueblos con población mayoritariamente indígena, llamaron a su cabecera municipal Nativitas "España Chiquita", por la numerosa población de origen español que ahí se estableció. Pero no todo fue progreso y esparcimiento. Del 16 de abril al 27 de octubre de 1902, los vecinos de Santa Apolonia Teacalco tuvieron problemas con las haciendas del lugar, porque cerraron algunos caminos que pasaban por las propiedades, y que los hacendados intentaron impedir el libre tránsito. El gobernador debió intervenir ordenando que permanecieran abiertos por causa de utilidad pública.

Época Contemporánea.- El 25 de julio de 1973, 150 campesinos de Santa Apolonia Teacalco, afiliados a la Central Campesina Independiente (CCI), invaden la hacienda de Santa Elena, propiedad del exgobernador Isidro Candia, quien la había fraccionado entre sus familiares para evitar que fuera afectada por el reparto agrario, de acuerdo con las leyes vigentes en la materia.

Pese a este desalojo, los campesinos logran el reparto de otras haciendas y con la llegada de don Emilio Sánchez Piedras al gobierno del estado, se iniciará un amplio proceso de industrialización que resolverá los problemas del desempleo, sin dejar de atender las demandas campesinas, entre ellas, la de los pobladores de Santa Apolonia Teacalco.

El 19 de agosto de 1995 apareció publicado en el Periódico Oficial de Tlaxcala, la creación de un nuevo municipio en el estado, el de Santa Apolonia Teacalco. Este nuevo municipio surgió del municipio de Nativitas, uno de los más antiguos de la historia de Tlaxcala. En la actualidad Santa Apolonia Teacalco cuenta con tres importantes haciendas: Santa Apolonia, Santa Elena y San Antonio. Además de los barrios El Carril, El Centro y El Ranchito. Estos lugares se encuentran representados por dos fiscales que ya forman parte de su nueva cartografía. Estas comunidades cuentan también con presidentes municipales auxiliares.

Entre otros aspectos importantes cabe resaltar que la cestería es una de las principales actividades productivas de los miembros de esta comunidad, pues se realizan a lo largo del año una serie de diseños de varas de huejote y pirul. Con ellos se confeccionan diversidad de canastas, cunas y diversos objetos artesanales que se venden tanto en el estado de Tlaxcala como en el estado de Puebla.

La ganadería destaca en importancia, pues cuenta con atos de ganado vacuno y porcino. Los pobladores de Santa Apolonia Teacalco, han establecido un sistema de cooperaciones de beneficio social donde participan todos su habitantes. El trabajo lo inician los hombres mayores de 21 años, quienes cooperan a través de donativos y trabajos de faena; mientras que cada jefe de familia aporta las cuotas establecidas por la ley, también las mujeres solas o viudas cooperan con un 50% del total pactado. Los más jóvenes sólo aportan cuotas económicas, quedando excluidos de toda cooperación por su jerarquía.